Alguien ya te discipuló. La pregunta es quién.
Así como un pez no puede vivir fuera del agua, un cristiano no puede ser discipulado fuera de la iglesia. Nadie llega a la adultez sin haber sido formado. Alguien te enseñó qué es el éxito, qué hacer con tu dinero, cómo criar a tus hijos y qué vale tu trabajo. La pregunta no es si fuiste discipulado: la pregunta es quién lo hizo.
El discipulado no es la mera transmisión de información sino transformación; por qué abarca el matrimonio, la vocación, el dinero y la vida pública, y no solo la piedad privada; y por qué la iglesia visible —con su predicación, sus sacramentos, sus pastores y su disciplina— es la escuela que Dios ordenó para formar a los suyos.
Basado en "Measures of the Mission" (Dimensiones de la misión) — Rich Lusk
Anterior
Tu "relación personal con Jesús" no es el evangelio
Siguiente